lunes, 15 de septiembre de 2014

Juventud en Éxtasis.

Capitulo 5.-  No puedo esperar hasta casarme.

Efrén no concilio el sueño durante varias noches porque soñaba que él era el bebé que abortaban y cayó en una fuerte depresión hasta que le toco la cita, el doctor le diagnosticó de acuerdo a los resultados de sus análisis Herpes simplex 2 y presencia de un organismo llamado Chamydia trachomatis, le explico los cuidados que debía tener y los medicamentos que debía tomar advirtiéndole que su enfermedad no se quita que solo se controla.
Efrén después de estar un rato en silencio repentinamente hablo de la película, reconoció que se había equivocado y que si había cambiado su manera de pensar, el doctor le dijo que el sexo no estaba prohibido, pero que hay muchas implicaciones en las que se debe de pensar antes de practicarlo, porque su práctica irresponsable ocasiona graves problemas sociales y no puede decirse que satisfacer una necesidad en semejantes repercusiones sociales sea algo privado ya que las estadísticas de madres solteras, de divorcios, de abortos son tan alarmantes que si se expusiera en los medios de comunicación talvez la gente pensaría seriamente el problema tan grave al que lleva a nuestra sociedad.


Capitulo 6-  El papel de los padres.

Al salir del consultorio Efrén se encontró con Dhamar que salía a comer, la invitó a comer con la excusa de que necesitaba hablar con alguien, a ella le pareció extraño, pero aceptó, en el restaurante los dos expusieron el papel que sus padres tenían en sus vidas y la forma tan diferente de como habían sido criados, Efrén por su parte dijo que su madre se concentraba solo en su trabajo y que lo único que siempre le decía era que dejara de actuar como un niño y que se comportara como un hombre, sin darle una explicación concreta de lo que esto significaba, cuando él tuvo su primera relación sexual lo primero que pensó fue que por fin se había convertido en un verdadero hombre, Dhamar decía que su padre era un hombre demasiado estricto al cual solo le preocupa que ella no se acostara con nadie, advirtiéndole que le iría muy mal si salía con un hijo de cualquiera, esos comentarios solo la hacían sentirse mal y más de una vez había pensado en acostarse con el primero que se le atravesara, pero al pensar en su madre que era una mujer tan tierna y dulce no podía ponerla en medio de ella y su padre, los dos coincidieron en que los padres no se daban cuenta de la enorme necesidad de amor que tenían sus hijos adolescentes, siendo estos capaces de cualquier cosa con tal de sentirse aceptados y queridos, también coincidieron que la revolución sexual de la que tanto se habla es solo un ídolo de barro, una bandera falsa que desorienta a la juventud que brinca de cama en cama sin darse cuenta de que la libertad, la autoestima y la autonomía que se reclaman tanto no se obtienen a través del sexo sino de otros métodos. 
A la mañana siguiente Efrén fue a repartir solicitudes de trabajo y quince días después fue aceptado como cajero en un banco, la primera llamada que hizo desde su trabajo fue al doctor y a Dhamar a quien invitó a cenar al día siguiente prometiéndole darle una carta, cuando llegó a su casa con la idea fija de escribirle a Dhamar la carta llegaron Joana y sus padres, entonces llamó a Adela, la sirvienta y le pidió que les dijera que no había nadie que regresaran al día siguiente, se fue a su cuarto muy confundido a tratar de escribir la carta lo que le fue muy difícil.